lunes, 29 de junio de 2009

Los cruzados y los moros

El Presidente determinó, de un plumazo moral, que Michael Jackson murió por usar drogas. Para acabarla de regar, añadió que un factor para caer en el consumo de sustancias es no creer en Dios.

Aun cuando hay muchas voces ya que se han alzado para denunciar el exabrupto confesional de nuestro Jefe de Estado, es de agradecer que con estas declaraciones quede clara la idea de nuestro mandatario sobre la guerra que él mismo comenzó, de la cual está tan orgulloso, que ha cobrado tantas vidas y que, a pesar de su propaganda, no ha solucionado uno solo de los problemas que dice resolver.

Para el señor Presidente, se trata de una nueva versión de las Cruzadas. Sólo que la tierra santa se parece a Neverland, y los moros somos nosotros.

lunes, 15 de junio de 2009

Dejar de lado la pluma, y tomar la tribuna

Aun cuando hablar o escribir de política en época electoral podría ser considerado del peor gusto, dada la cantidad de tonterías que oye uno por todas partes (desde los más bajos hasta los más altos niveles, como se diría en la jerga), hay algunos episodios de esta comedia que son demasiado tentadores como para dejarlos pasar así nomás.

Este fue el caso de una candidata a representar nuestra colonia: la muy popular escritora Laura Esquivel. Aquí en el barrio, al parecer, las cosas ya está como agua para chocolate.

Antes de compartir los textos tan sentidamente proselitistas de esta candidata, aclaro que en modo alguno me escandalizan los intelectuales (¿?) que hacen uso de sus derechos ciudadanos e ingresan a la arena pública que tanto, y tan comodamente, suelen criticar. Pero el caso de la señora Esquivel es digno de atención. Si alguien pudiera explicarme, además, qué podemos esperar los colonos de este pueblito si es que la señora llega a representante, mucho se lo agradeceré.

Paso sin más a reproducir algunos pasajes de la carta que amablemente nos depositaron, junto a otras diez idénticas, en la puerta de mi casa, que es su casa.

"Al igual que todos ustedes, me inquieta el futuro de México. Creo que merecemos un mejor destino...

En el año de 1981, yo cruzaba diariamente la Plaza para ir a comprar el pan. Aprovechaba para que mi hija jugara en el parque. Correteaba entre las bancas e inevitablemente se mojaba las manos en la fuente de los Coyotes. Si alguien, en alguna de esas tardes asombrosamente luminosas y alegres me hubiera hablado de que mis nietos ya no iban a poder hacer lo mismo que ella, o al menos no con la misma inocencia, no lo hubiera creído.

... Tenemos encima una crisis política, económica, ecológica y humana que requiere acciones urgentes. Es momento de hacer a un lado intereses individuales y trabajar a favor de todos. Por mi parte, estoy dispuesta a posponer mi trabajo profesional para contender por la diputación local del distrito XXVII de Coyoacán. Los invito a escribir una nueva historia.

Soy una escritora profundamente agradecida con México. Aquí crecí, aquí me eduqué, aquí me he desarrollado como mujer, como madre, como creadora de mundos donde el amor aún es posible. Ahora quiero regresarle algo a mi país de lo mucho que me ha dado.

Quiero dejar de lado la pluma y tomar la tribuna para hablar en el nombre del maíz, en nombre de la tierra, en nombre del agua, en nombre de los que aún no nacen y merecen llegar a un mundo mejor. Ayúdame a lograrlo con tu voto este 5 de julio
".

martes, 26 de mayo de 2009

Se trata de cuál, y cuándo.

Del cáncer he oído que aun cuando todos queremos evitarlo, pocos son los que pueden librarse de él. Se trata, en realidad, de descubrir cuál, y cuándo, nos va a llegar.

La noticia de este año es que empecé a desarrollar un cáncer de piel. Al principio parecía que se trataba del menos malo de los de su tipo, pero después de una cirugía resultó que es uno de los peores, por lo que escribo esto entre otra sesión de quirófano.

Mi pronóstico es bueno, por fortuna. Lo detectamos en su fase más temprana, incluso de forma previa a su desarrollo maligno, y estoy contento por esto. Es sorprendente cómo, ante la adversidad, uno de los mejores mecanismos de defensa que tenemos está en el optimismo.

Pero es imposible no pensar en lo frágiles que somos. Paradójicamente, la vida ahora parece más luminosa que nunca. Es preciso aprovecharla hasta sus últimas consecuencias, entonces.

sábado, 23 de mayo de 2009

Y hacerlo durar, y darle espacio

"Y Polo: - El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio."

Italo Calvino. Las ciudades invisibles

miércoles, 6 de mayo de 2009

Influenza


Where is everybody?, originally uploaded by elcalamar.

Estuvimos en el aeropuerto a los tres días de la primera alerta, y sólo entre un 10 y un 15% del personal que trabaja en la terminal lleva cubrebocas. No hay dónde obtenerlos. Es desorden completo.

domingo, 19 de abril de 2009

Así es la comunicación.


DSCN3296, originally uploaded by elcalamar.

Y cuando sucede.

viernes, 17 de abril de 2009

De piscinas, medallas y bongs

“Literalmente volaba en la piscina, y ahora entendemos por qué”.

Con esta broma, entre otras, fue conocido y difundido en todo el mundo el incidente del gran campeón olímpico de natación, Michael Phelps, al ser fotografiado –y con la peor leche del mundo, balconeado- fumando cannabis en un bong. (Además, el Rolls Royce de los bongs, según me hizo saber un conocedor del tema, al que respondí con gran emoción: “Como corresponde a un gran campeón”).

Pero más allá de la terrible desgracia que significan esa exposición pública involuntaria y la intromisión en la vida privada de las personas, a las que tan afectas son nuestra moderna sociedad mediática, lo cierto es que el incidente de Phelps revela, una vez más, la inmensa hipocresía y las inocultables contradicciones de la moral imperante en todo el mundo con respecto a las drogas, y muy particularmente, con el cannabis.

Y lo anterior salta a la vista cuando, después del redituable e inmediato escándalo mediático que suscitaron las imágenes, el mundo bienpensante y bienintencionado decidió enterrar lo más pronto posible el bochornoso asunto, especialmente ante la imposibilidad de explicar con un mínimo de coherencia, cómo es posible que alguien que consume alguna droga ilegal puede, al mismo tiempo, ser el máximo triunfador de la historia del deporte olímpico. “Las drogas destruyen, pero si no lo logran te llevan a ser un gran campeón” hubieran tenido que decir estos guardianes de la moral y las buenas costumbres.

Habría que decir, para aprovechar este silencio del oponente, que el gran campeón no consumió marihuana como una forma de mejorar su rendimiento en las aguas olímpicas, sino más bien en un ánimo recreativo y como una decisión personal privada a la que tiene derecho. Si se hubiera tomado una cerveza con esa misma intención nadie hubiera dicho nada. Se trataba, sin embargo, de marihuana, un enemigo público tan fantasmagórico como presente en toda clase de círculos sociales, como lo atestiguan los más de 200 millones de personas que la consumen en todo el mundo sin que hasta la fecha se haya registrado una sola muerte o daño grave a la salud entre ellos.

Lamentablemente, la enorme atracción que ejercen las figuras públicas sobre los públicos consumidores de basura mediática hizo del gran campeón una víctima, a la que incluso obligó a retractarse públicamente, acción que no bastó para impedir el castigo de sus moralmente intachables patrocinadores.

Para el movimiento cannábico, sin embargo, la desgracia del campeón vino a convertirse en una excelente noticia y un tema obligado en el debate: rétese a cualquier buena conciencia a demostrar que la marihuana es tan dañina que debe ser eliminada de todas las sociedades, a pesar del caso Phelps. Confróntese los méritos personales del gran campeón, que lo colocan no sólo como el nadador más exitoso de la historia y como la única persona que tiene por sí misma más oros olímpicos que la inmensa mayoría de los países (México entre ellos, desde luego); y siéntese uno a esperar cualquier balbuceo incoherente sobre los terribles efectos negativos que invariablemente conlleva el uso de la marihuana, según estos guardianes de las buenas costumbres.

Gócese, por esta vez al menos, del poder sentarnos alegremente a presenciar cómo el gran rey olímpico de la época moderna no va desnudo, sino que viste traje de baño y gorro, usa goggles y va cargado de oro, para el inmenso pesar de sus moralinos detractores.

(Publicado originalmente en la Revista Generación, abril de 2009)